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Mostrando entradas de abril, 2020

Finalista del mes de febrero del Concurso de microrrelatos del Círculo Cultural Bezmiliana (V edición)

UN BANQUERO EN EL BANCO Cuando llegó el frío, todos los cajeros estaban ocupados, así que elegí un banco junto a una iglesia para instalarme. Pensé que sería un buen lugar para pedir, pero comprobé que la misericordia sólo se practica de puertas para adentro. Cansado de la indiferencia, me fui de allí proclamando a viva voz mi deseo de solicitar la apostasía. Siguiendo los consejos de los veteranos, opté por un supermercado. La generosidad de la gente me colmó de todo tipo de productos; con las hierbas, me hacía cigarros. Pronto, se me conoció en todo El Rincón como «el yonqui de las especias». Quise abrir una herboristería, pero el banco no me concedió el crédito y me dijeron, toma cilantro, por lo menos te hará sonreír. Al otro lado de la ventanilla, aún colgaba mi retrato de la pared del que fue mi despacho, antes del despido que me llevó al anonimato.

Voluntarios magos

Los primeros días era divertido estar en casa, sin tener que ir al colegio, pero ahora me aburro un poco y echo de menos a mis amigas. Nos vemos por la cámara del móvil de mamá, pero no es lo mismo. Lara está empezando a andar y papá se pasa todo el día corriendo tras ella. Yo le ayudo a recoger mi habitación, a hacer la comida y a cuidar de mamá, ya que su cuidadora se tiene que quedar en casa con sus hijos. Un día, mamá me sentó sobre sus piernas y me paseó por la casa en la silla de ruedas. Jugamos a que somos piratas y, en nuestro barco, teníamos que encontrar el tesoro. Esa vez, estaba dentro de mi lapicero, y era una moneda de chocolate riquísimo. Después, me explicó que este año va a ser diferente a los otros debido al coronavirus, pues no ha habido Semana Santa, ni habrá fiesta de graduación, ni sabemos si podremos ir a la playa este verano… ¡Pero la Navidad se ha adelantado! Eso no me lo ha dicho, pero yo lo sé. Esa misma mañana, mientras Lara y yo veíamos los dibujos en